23 Dic

Cumpleaños de Tubulina Sandía

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La alegre cumpleañera dando la bienvenida a sus invitados.

En el marco de la celebración del cumpleaños número doce de la distinguida socialité Tubulina Sandía, (descendiente de los primeros colonos de las Islas de Tandrisia, nación amiga de Colfania desde años pretéritos) se ha desarrollado una estupenda fiesta a la que ninguna celebridad quiso faltar. Los reporteros de Colfanoticias no fueron capaces de levantarse al día siguiente, pero hemos enviado niños arañas para robar los rollos con las fotos que sacaron ese día y compartirlas con vosotros.

La fiesta se llevó a cabo en el lujoso Hotel Señuelo, ubicado en las afueras de Colfandere Alto. Asistieron diversas personalidades y la noche estuvo llena de momentos de confusión y alegría. La velada concluyó con un saldo de tres víctimas fatales, cuatro heridos y muchos buenos recuerdos. ¡Felicidades Tubulina!

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El lugar fue un misterio hasta el último momento.

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Esta fotografía le costó la vida al fotografo Panasio Semolí, que cayó del árbol al que subió para sacarla. Tras su sensible y doloroso deceso, la organización permitió el ingreso de la prensa a cambio del cuerpo, para “agrandar los platos”, indicó el chef principal.

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En este salón se hizo la recepción de bienvenida, donde los invitados pudieron reir de buena gana con las fotos de pequeña de Tubulina.

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En este sector se desarrolló el resto de la fiesta. Algunos comenzales se desnudaron para demostrar su alegría y agitación. No fueron fotografiados para cuidar la volátil honra que con dificultad conserva la aristocracia colfana.

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El señor Sandía, bromista como siempre, pidió al cocinero auxiliar que le cocinara los ojos. Fue un buen chiste, pero el cocinero pensó que hablaba en serio. En la captura se ve como intenta retirarselos. “Revueltos quedarían excelentes”, agregó mientras el personal de seguridad se lo llevó a la rastra.

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La matriarca del clan Sandía, sin dar importancia a la presencia de su disminuído esposo (aun adolorido de los ojos) no trepidó en coquetear con cuanto jovenzuelo cruzó mirada. En la foto, se le ve bailando una balada de Colsinf Colf con Andrasco Fanerostro.

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Hubo momentos de gran tensión, como el que cristaliza esta imagen. El joven de la foto, harto de que nadie conversara algo con sentido decidió revisar su celular, inconsciente de que estas tecnologías están vedadas en tierras colfanas. La concurrencia se acercó a mirar la pantalla y suspiraban con los vertiginosos cambios de color en la pantalla.

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Ya más ligera de ropa y acompañada de su otrora maestra de xilófono, la Sra. Sandía fue a buscar a los invitados rezagados en el salón de recepción. Esto provocó la desazón de su hija, que pidió a un guardia que retirara a su madre del evento.

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… sin embargo, el guardia no fue capaz de expulsar a la Sra. Sandía que durante toda la fiesta no dejaba de mirar los zapatos de los invitados. En la imagen, la madre de la cumpleañera detiene el accionar del guardia, preguntándole que con qué lustraba sus zapatos.

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Tubulina anunció que era la hora de abrir los regalos y fue cuando comenzó la batahola por destruir las instalaciones del Hotel Señuelo: los invitados, ávidos de conseguir un obsequio de última hora desmantelaron el lugar, nada quedó en su lugar, fuera una ampolleta, una percha o un  pedazo de alfombra. En la foto se ve a Tubulina recibiendo un pedazo de papel higiénico como obsequio.

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La limpieza del lugar fue encargado a esta mujer que, durante toda la velada no hizo más que conversar por telefono en lenguas corvinas. Varios asistentes corroboraron a este medio que el teléfono estaba desconectado. Al ver que la mucama no haría su labor, Tubulina conminó a los invitados a incendiar el lugar. Entre las llamas, pereció abrasada la mucama. Invitados, personal de seguridad y servicio resultaron ilesos.

 

3 thoughts on “Cumpleaños de Tubulina Sandía

  1. A la libertad colfana e próximo retorno do monóculo

    Ssoy yo el sr Sandía y haciendo uso de la ordenanza 887 hago la siguiente:

    Describo la pressente para agradecer y repudiar a los invitados a tamaña fiestae, ricordo que tras el atentado a los míos óculos no describo tante bien lo que esss una aberración ya que me descontraba trabaxando en la próxima publicación de mi novela “Por los campos y descampos de mi campiña” en la cual, hasta antes de que quisieran comerme los míos óculos, quedé en la parte de la página 445 que dixe: “Y como pensábamos, la tamaña mujeriega lanzare a la restra dei joven este y gritare”

    Ruego encarecidamente a los invitador revisar en sus ropajes el resto de tamaño manuscrito ya que he revisado hasta a los animales de guardia para ver si encuentro mi novela (un pelícano de la entrada al otrora hotel señuelo ha regurgitado hoy en la mañana un anillo de escalda que possible sea dama venida a la fiesta)

    SSi encontrare manuscrito o una aludida se le perdió un anillo ruego venire que yo estare esperando en el montón de escombro en que quedó convertido el dixo hotele.

    • Esstimado señor, creo que encontré parte de vosso manuscrito. Espero no revelar el final de la historia, pero transcribiré su contenido para comprobar si corresponde a su relato o no:
      “…tras ardua búsqueda, Clorito encontró al can. Se encontraba cubierto de ropa de mujer y empapado hasta la médula de jugo de colfa. En vez de ladrar, como era habitual, alguna de sus ácidas opiniones, se limitó por fín a decir simplemente ‘guau’.
      El perro Turín finalmente había entendido que no debía hablar, sino simplemente ladrar y deambular. Su vida no debía estar enfocada en la resolución de conversiones de dinero u operaciones bursátiles, después de todo, era un perro.
      Clorito suspiró satisfecho, Turín sería un perro como todos: sin sentido ni conciencia.”

      Avíseme por este medio.
      T.C.

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